¿Que pasará después?

Esa es la gran pregunta. Una pregunta de difícil respuesta. Y digo difícil, por la multiplicidad, de las mismas, dependiendo de la zona del mundo. Después de esta pandemia, cada país sacará sus propias conclusiones, y por ellos, sus propios aprendizajes.

Pero para ello, hace falta tener un mínimo sentido común, y por ende, una mínima cultura. En un país como España, donde la mayoría de los medios de comunicación están tomados por la izquierda radical, con el único sentido de adoctrinar, politizar, y aborregar a todos aquellos que se tragan “programillas” de medio pelo, donde tu único mérito sea el tamaño de “la sonrisa vertical”según decía el gran Jaime Campmany, o bien que veamos personajes “con la lengua muy larga, y la frente muy corta” según Joaquín Sabina. Podríamos aprender de nuestros vecinos portugueses, donde por ejemplo, la telebasura apenas existe, y las películas no se doblan a su propio idioma. Tienen un gobierno, donde socialistas y conservadores, siempre han navegado en la misma dirección cuando se refiere al bien común del país. Y ahí tienen ustedes el resultado, una economía en continuo crecimiento, y en lo que se refiere a esta catarsis, con un número de fallecidos exponencialmente bajo, porque se tomaron oportunas y necesarias de manera inmediata, y como digo, por el bien del país. Aquí en cambio, prevalece, y más con esta patulea de desgobierno, sus propias ambiciones, su sed de mantenerse en el poder a toda costa, y el continuo maquillaje y ocultación de cifras de fallecidos. ¿Han visto ustedes en alguna cadena progubernamental alguna imagen de ataúdes o fallecidos? ¿Algún programa objetivo diciendo la verdad?.

Nada, no desesperen, que seguro que el coronavirus lo trajo Franco, y solamente se puede combatir con más comunismo, más feminismo radical y más nacionalismo excluyente.

En España tenemos lo que nos merecemos, pero parece que para darnos cuenta, tendremos que pasarlas putas, para buscar de nuevo a la derecha salvadora de crisis, porque no nos acordamos de gobiernos similares como el inútil de Zapatero, con sus “brotes verdes”, que se gangrenaron cuando se dieron de bruces con la realidad. Ya lo dijo Margaret Thatcher; “El socialismo fracasa cuando se gastan el dinero de los demás”, o bien Churchill; “Den a un comunista el gobierno de un desierto, y en cinco años no quedará ni un grano de arena”.

Pues ahí tienen la respuesta, no es nada nuevo. Con esta crisis que se nos avecina, y con este gobierno, solo nos queda esperar, más paro, más impuestos, y más ruina.

¡Sálvese el que pueda!